Derribar las barreras a la participación de la diáspora a través de una comunicación mediática efectiva

THERESA R. FIANKO  |  23 JUNIO 2021  |  ROUTED Nº15  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS

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Con la expansión del COVID-19 en 2020, los países implementaron restricciones para frenar el contagio del virus, afectando a la movilidad en todo el mundo. Un informe de la División de Población de Naciones Unidas estima que, partiendo de la premisa de un crecimiento nulo en el número de migrantes entre el 1 de marzo y el 1 de julio de 2020, el volumen de migrantes internacionales podría haber descendido en casi 2 millones respecto a las previsiones originales. Como resultado, las representaciones diplomáticas en el extranjero y otros actores relevantes han tenido que adoptar un nuevo enfoque para conectar con los miembros de su diáspora, además de hacer frente a las preocupaciones humanitarias, políticas y socioeconómicas.

 

La participación de la diáspora hace referencia a cómo los actores externos (gobiernos y otras organizaciones) se relacionan con miembros de la diáspora, así como a las formas en que la propia comunidad diaspórica coopera con sus compatriotas e instituciones en tanto que actores internos. Todos trabajan juntos para fomentar el desarrollo de sus países de origen y de residencia. Una persona o una organización que forma parte de una diáspora no es solo un reflejo del país al que ha migrado, sino también del país del que procede.

 

En general, cuando pensamos en aprovechar el poder de la diáspora, lo primero que nos viene a la mente son las remesas y las maneras de canalizar las inversiones económicas en los países de origen. Esto es sin duda un elemento integral del desarrollo impulsado por las diásporas; en 2020, algunos estudios señalan que los flujos de remesas superaron la suma de las inversiones extranjeras directas (259.000 millones de dólares) y ayuda internacional al desarrollo (179.000 millones de dólares) en países de ingresos bajos y medios. Sin embargo, atender únicamente a las remesas puede llevarnos a perder de vista otras perspectivas más amplias sobre el poder de la diáspora.

 

La participación de la diáspora busca maximizar y aprovechar el poder de los recursos y capacidades de múltiples actores. El Dr. Martin Russell, asesor en el Networking Institute y conocido defensor de la participación global de las diásporas, explicó en un artículo que es necesario responder a tres preguntas desde un primer momento para asegurar que esta participación es efectiva: ¿cuál es tu diáspora?, ¿dónde está? y ¿qué hace?

 

La falta de datos es con diferencia el mayor obstáculo a la participación de las diásporas porque afecta a la principal herramienta de la toma de decisiones políticas y del desarrollo. El acceso a los datos está marcado por un mapeo escaso o inexistente de la diáspora y un conocimiento limitado sobre la existencia de organizaciones y sus iniciativas. Esto lleva con frecuencia a una participación selectiva, que no empodera a las comunidades diaspóricas.

 

La comunicación digital es clave para reducir la brecha comunicativa a la hora de lograr una implicación efectiva de la diáspora. La digitalización se ha intensificado con el impacto del COVID-19, y los medios de comunicación de masas tradicionales como la televisión y la radio se ven complementados más que nunca por las plataformas multicanal modernas. Esto plantea la siguiente pregunta: ¿cómo pueden las diásporas globales aprovechar estas plataformas digitales para conseguir la concienciación deseada, proporcionar datos y contribuir al desarrollo?

 

Es fundamental que las comunidades diaspóricas lleven un registro de sus miembros, grupos y organizaciones. La mayoría de las organizaciones diaspóricas, no obstante, están autofinanciadas y con frecuencia no cuentan con un presupuesto para desarrollar y mantener una web o una aplicación móvil para la diáspora, por ejemplo. El apoyo de los gobiernos y otros actores del desarrollo ayudaría a aprovechar el poder de las redes sociales para comunicar su mensaje.

 

Los activistas tienen cada vez una mayor presencia en redes sociales y hay varios ejemplos de distintas organizaciones e individuos que utilizan su influencia para derribar la barrera comunicativa. Diaspora Digital News, por ejemplo, es una plataforma de difusión online con impacto social que se dedica sobre todo a arrojar luz sobre el trabajo de las organizaciones diaspóricas, los actores relevantes y otros que están logrando un impacto transnacional sin perder su identidad. A través de su plataforma, presenta el trabajo de organizaciones y personalidades de la diáspora, nuevas y veteranas, para que las comunidades puedan aprovechar sus conocimientos y experiencia para el desarrollo internacional. A la vez, el Directorio Global de la Diáspora Irlandesa, que cuenta con el respaldo del gobierno de Irlanda, incluye mil organizaciones irlandesas de carácter social, cultural, benéfico, deportivo y de negocios alrededor del mundo, proporcionando datos con los que la diáspora puede conectarse. Esta historia de éxito es un excelente estudio de caso para la participación de las diásporas. Los defensores de la participación diaspórica, como Loksan Harley, también utilizan plataformas mediáticas digitales para debatir y aportar soluciones a cuestiones relativas a la migración y la diáspora a través del Migration & Diaspora podcast.

 

Finalmente, en su reciente informe, Shabaka, en colaboración con el Mecanismo de Diáspora Global de la UE (EUDiF), recomienda que para incluir adecuadamente a las diásporas en tiempos de crisis, necesitamos crear canales de comunicación dirigidos específicamente a la diáspora y contenido por y para ella, además de desarrollar una comunicación dirigida a la movilización de recursos y conocimientos de la diáspora. Un buen ejemplo de la utilización de la comunicación mediática en tiempos de crisis es el de un grupo de videoblogueros chinos de la diáspora que están reorientando su discurso para destacar información sanitaria relevante durante la pandemia.

 

Vivir en la era digital nos proporciona la oportunidad de llamar la atención sobre personas, organizaciones y actividades dentro de la diáspora, y ofrecer información y datos críticos que permitan una participación eficaz. Con el continuo desarrollo de nuevas formas de comunicación mediática, las posibilidades de lo que podemos hacer cuando aprovechamos este poder para la participación de la diáspora son infinitas.

Theresa R. Fianko

Theresa R. Fianko es profesional de la comunicación mediática y del marketing integrado, y editora jefa de Diaspora Digital News. Residente en Dubái y parte de la diáspora desde hace más de trece años, utiliza su experiencia y conocimiento para defender la participación de la diáspora. Cree en el poder de los medios como herramienta para formar mentes de manera positiva y se interesa por las formas en las que pueden aprovecharse sus beneficios, especialmente por parte de la diáspora.

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Este artículo es parte del número “Empoderar a las diásporas globales en la era digital”, una colaboración de Routed Magazine y iDiaspora. Las opiniones expresadas en esta publicación son de los autores y no necesariamente reflejan la posición de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y Routed Magazine.

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