“Me preocupan muchísimas cosas”: Las perspectivas cambiantes de los estudiantes chinos acerca de cursar estudios de posgrado en EE.UU.

ERIC DE ROULET  |  24 DE OCTUBRE 2020  |  ROUTED Nº12  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS POR MAGDA R. DEHLI
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Un anuncio que incluye nombres de universidades, logos y nombres de exámenes para publicitar clases preparatorias de exámenes estandarizados, dirigidas a  estudiantes que quieran entrar a las 30 mejores universidades estadounidenses o a las universidades de investigación del G5 en el Reino Unido (mayo 2019).

—Entonces, ¿qué es lo que te preocupa de estudiar en Estados Unidos?

 

—Me preocupan muchísimas cosas —suspiró Lily.*

 

Al principio de nuestra entrevista por Zoom, Lily, una estudiante universitaria de segundo curso del noreste de China, me dijo que había estado soñando con estudiar en EE.UU. “durante años”. Pero cuando le pregunté qué probabilidad había de que llevase a cabo este sueño, me contestó que “alrededor de un 70%”.

 

Lily no es la única. Antes de la pandemia, EE.UU. era el destino preferido por los estudiantes internacionales chinos. Muchos se sentían atraídos por la oportunidad de asistir a universidades estadounidenses de mucho prestigio y por el desarrollo personal que acompaña a la experiencia internacional; mientras que otros buscaban evitar los exámenes de ingreso brutalmente competitivos a los que tienen que presentarse los estudiantes chinos para conseguir una plaza en las escuelas de posgrado. Con el endurecimiento del mercado de trabajo local, muchos jóvenes en China sienten que los títulos universitarios avanzados son esenciales para conseguir sus metas profesionales; y estudiar en una universidad estadounidenses pudo haberles parecido a muchos la mejor opción.

 

Ahora los estudiantes de posgrado chinos se enfrentan a presiones distintas. Con el aumento de dificultades para viajar a causa de la pandemia y el incremento de las restricciones a la inmigración, así como la creciente competición geopolítica entre EE.UU. y China, muchos estudiantes internacionales están replanteándose sus proyectos de ir a estudiar a EE.UU. Entrevisté a cinco estudiantes durante el verano para entender mejor cómo estas presiones les afectaban a la hora de tomar una decisión. Notablemente, aunque algunos estudiantes (como Lily) indicaron estar preocupados por la pandemia, esta estaba lejos de ser la principal preocupación de los otros estudiantes que entrevisté. Sin duda, estos estudiantes no desconocían las diferencias entre las respuestas a la pandemia de ambos países, ni ignoraban la severidad del virus en EE.UU., pero encontraban que otros problemas eran más importantes que la pandemia.

 

A la mayoría de los entrevistados la violencia callejera y la seguridad personal les parecían amenazas más inmediatas. No resulta sorprendente que en las entrevistas que realicé en agosto y septiembre casi todos los estudiantes mencionaran las revueltas, que recibieron una amplia cobertura en los medios estadounidenses e internacionales, independientemente de su incidencia real. ZiTao, un estudiante de cuarto curso del noreste de China, también tenía en mente la epidemia de tiroteos indiscriminados en EE.UU., comparándola con la situación en el Reino Unido, donde, según él, había una mayor seguridad pública, una regulación más estricta de las armas y ciudadanos más amables. Lily se preguntaba en voz alta si sería seguro vivir sola o caminar sola de noche, preocupaciones que no tenía en Dalian, una ciudad con un centro urbano de cuatro millones de residentes.

 

También destacó en nuestras conversaciones el deterioro de la relación entre China y EE.UU. Aunque los portavoces del Departamento de Estado estadounidense han insistido en que distinguen y separan al Partido Comunista Chino de los ciudadanos chinos, para estos estudiantes la animadversión hacia el Partido y la desconfianza hacia las personas de nacionalidad china van de la mano. Por ejemplo, Evelyn, una estudiante de intercambio en Canadá que había estado buscando programas de posgrado en psicología en EE.UU., mencionó la reciente revocación de más de 1.000 visados de estudiantes chinos, y señaló que parecía que “los estudiantes [chinos] en EE.UU. se habían convertido en un objetivo político”. De manera similar, varios estudiantes no tardaron en expresar sus preocupaciones sobre las actitudes de los estadounidenses hacia las personas chinas. Eric, un reciente graduado en estudios de radiotelevisión y medios, empezó describiendo diplomáticamente a sus amigos estadounidenses que habían visitado China y lo habían tratado bien, para continuar diciendo que “el Presidente Trump tiene el apoyo de mucha otra gente, que tienen una forma de pensar que yo no conozco”.

 

Puede resultar tentador restar importancia a las preocupaciones de estos estudiantes y achacarlas a la influencia de los medios estatales chinos, como China Daily y Global Times, que a veces publican artículos en inglés que buscan intencionadamente contrarrestar los discursos mediáticos occidentales y promover los intereses del gobierno chino. Por supuesto, los medios chinos no son los únicos en seguir esta estrategia, y los estudiantes reconocieron la tendencia de las redes sociales y las noticias a centrarse en las historias negativas. Dicho esto, los medios de comunicación tienen mucho material para escoger: los políticos estadounidenses han propuesto excluir a los estudiantes internacionales chinos de los visados para los campos de ciencias y tecnología, alegando motivos de seguridad nacional, y el país ha visto tal incremento de los delitos de odio que se han desarrollado herramientas virtuales de seguimiento y mapas interactivos para documentar comportamientos racistas hacia personas chinas y asiáticas. Las medidas políticas discriminatorias y el racismo manifiesto se suman al temor ya existente a causa de la guerra comercial entre EE.UU. y China y la rivalidad geopolítica.

 

La mayoría de los entrevistados habían desarrollado una imagen relativamente matizada y positiva de EE.UU. a través de amigos estadounidenses y otros contactos prolongados; aun así, no podían ignorar las múltiples crisis actuales y el auge de la intolerancia hacia las personas asiáticas. Muchos están planteándose en serio la posibilidad de estudiar un programa de máster de un año en el Reino Unido, tanto para ahorrar tiempo y dinero como por su seguridad personal. Otros han ampliado su búsqueda: Evelyn dijo que “había cambiado totalmente de idea”, abandonando su proyecto de marcharse a EE.UU. después de terminar el grado, y está ahora investigando programas de posgrado en los Países Bajos después de hacer amistad con estudiantes neerlandeses que conoció en Canadá.

 

Mientras la rivalidad geopolítica entre EE.UU. y China sigue en alza, los políticos estadounidenses se arriesgan a perder de vista los beneficios de la cooperación entre EE.UU. y China para el desarrollo tecnológico y el soft power estadounidenses. El Departamento de Estado de EE.UU. se queja a menudo del robo de tecnología, pero los ayudantes de investigación de posgrado internacionales realizan un trabajo esencial que impulsa el progreso científico de Estados Unidos. Tampoco les faltan alternativas a los estudiantes chinos; el Reino Unido se está convirtiendo en un destino de estudios cada vez más popular, y algunos estudiantes tienen los ojos puestos en Corea del Sur, Japón y Europa continental. Si no se producen cambios en la política estadounidense, el país corre el riesgo de que haya una desviación considerable de talento hacia otros países que los investigadores, ingenieros y emprendedores consideren más seguros y acogedores. Además, excluir a los ciudadanos chinos de la vida estadounidense también aumenta el peligro de que la brecha cultural entre los dos países se ensanche. Antes de que los legisladores tomen más medidas de represalia, harían bien en considerar los daños colaterales que causan a las aspiraciones de los estudiantes internacionales, al poder blando de EE.UU. y a la propia innovación estadounidense.


 

Los estudiantes entrevistados para este artículo eligieron ser identificados por sus nombres de pila chinos, nombres adoptados ingleses o sus apodos. Con el consentimiento de los entrevistados, se ofrece cierta información personal básica para contextualizar sus respuestas, respetando al mismo tiempo sus preferencias de privacidad.​

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Eric de Roulet

Eric de Roulet es estudiante de doctorado en el programa interdisciplinar de Estudios Globales en la Universidad de British Columbia. En la actualidad prepara la investigación de la intersección del impacto de las cuestiones de gobernanza, relaciones internacionales y opinión pública sobre los proyectos de los migrantes cualificados para estudiar y trabajar en EE.UU. y Canadá. Antes de embarcarse en este programa de estudios, enseñó inglés como segunda lengua, primero en California y luego en el noreste de China (Dongbei) a nivel universitario.

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