Futuros en el limbo: El impacto de la pandemia sobre los estudiantes no europeos en Suecia

KENNA SIM  |  24 DE OCTUBRE 2020  |  ROUTED Nº12  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS POR JAVIER ORMENO

La pandemia de COVID-19 ha cambiado radicalmente las vidas y planes de estudio de los estudiantes extranjeros en Suecia, especialmente de aquellos que no vienen de países de la Unión Europea. Los estudiantes internacionales no son todos iguales ante las leyes suecas, que contemplan diferentes categorías de residentes y hacen que quienes vienen de fuera de la Unión Europea se rijan por una legislación migratoria diferente y estén sujetos a cargas financieras adicionales. Muchos de estos estudiantes han caído en un estado de precariedad que ilustra cómo la ciudadanía de un individuo juega un papel en su vida ordinaria y su futuro, aun fuera de su país de origen. Si bien todos los estudiantes han sido afectados por la pandemia en alguna medida, los estudiantes internacionales se enfrentan a la posibilidad de la deportación o, al menos, del cese de sus estudios en adición a las penurias regulares que causa la enfermedad de la COVID-19. 

 

En Suecia se exige que los estudiantes que no pertenecen a la Unión Europea paguen matrículas universitarias, y para algunos la pandemia ha hecho que estos pagos les resulten difíciles o imposibles. Además, estos estudiantes deben demostrar que cuentan con recursos suficientes para mantenerse antes de obtener un visado de estudios. Alisha, un estudiante de maestría de Pakistán en la Universidad de Linnaeus, no pudo pagar su matrícula debido a la situación económica en su país y a las medidas de confinamiento. Su universidad rechazó su petición de extender la fecha de vencimiento de su pago o concederle una beca por necesidad. Alisha no tuvo más remedio que tomar un receso en sus estudios. Para evitar ser deportado, Alisha postuló en último momento a un permiso de trabajo y consiguió un trabajo de tiempo completo. Habría querido graduarse en 2021 pero ahora no está seguro de poder regresar a estudiar. Alisha está decepcionado por la falta de apoyo. “Esperaba algún incentivo por parte de Suecia, pero todo ha sido muy negativo”.

 

La incertidumbre se agravó en mayo, cuando la Agencia Sueca de Migraciones (Migrationsverket) anunció que no ofrecerían extensiones de los permisos de estadía para aquellos estudiantes que fuesen a realizar la mayoría o todos los cursos del semestre de otoño de forma remota. El anuncio de la Migrationsverket dejó impactados a muchos estudiantes internacionales porque la mayoría de las universidades suecas aún no habían anunciado cuáles iban a ser sus planes referentes a continuar la instrucción a distancia. En adición a las restricciones económicas, muchos estudiantes internacionales enfrentan ahora el riesgo de ser deportados. 

 

Esta decisión resulta rara porque muchos estudiantes que postulan para una extensión llevan viviendo en Suecia al menos durante un año. Estos mismos han culminado el semestre de verano en la modalidad a distancia y no hay explicación razonable por la que deban regresar a casa mientras los cursos en línea continúan y, sobre todo, cuando los campus podrían reabrir en el futuro. La negativa a extender permisos de residencia a los estudiantes causaría un desarraigo grave en sus vidas.

 

“Me sentí triste, confundido e inseguro acerca de mi estadía en Suecia”, dice Muizz, un estudiante de maestría de Nigeria. “Entiendo que las reglas son las reglas, pero se debería haber hecho excepciones en vista de las condiciones actuales”.

 

Los estudiantes que postulan a extensiones de permiso de residencia de estudios para el nuevo año académico han tenido experiencias variadas. Muizz, por ejemplo, pudo renovar su residencia en menos de cinco días. Sin embargo, otros estudiantes no han tenido tanta suerte y siguen esperando por una decisión de la Migrationsverket mientras se reinician las clases. La experiencia ha sido increíblemente tensa, y eso añadido dificultades a un año ya difícil. 

 

Mientras que los estudiantes de la Unión Europea no están sujetos a controles migratorios, quienes no lo son requieren permisos de residencia para vivir en Suecia. Postular a un permiso es un largo proceso que requiere también demostrar que uno se puede mantener a sí mismo además de pagar la matrícula. Para estudiantes de fuera de la Unión Europea la residencia está condicionada por los criterios señalados por la Migrationsverket. La pandemia ha hecho que cumplir estos requisitos sea más difícil que nunca.

 

“Bien podría hacer una pausa en mis estudios y ver si puedo organizarme pensando en el futuro”, dice Muizz. Alisha espera continuar sus estudios el próximo año, si consigue pagar su matrícula. Alrededor del mundo se reconoce que, a pesar de los discursos sobre cómo el mundo entero lucha contra la pandemia de manera conjunta, el sufrimiento y la incertidumbre se han distribuido de manera desigual. La gente viene experimentando la pandemia de manera distinta, según su raza, género y clase social. En Suecia los estudiantes internacionales han sido afectados según su ciudadanía. Los estudiantes de la Unión Europea no se han visto restringidos por matrículas o visados, en tanto que sus contrapartes no europeas, especialmente las del Sur Global, deben lidiar con todo el estrés de la pandemia, las restricciones financieras, y las políticas migratorias por sí mismas, sin ayuda de las universidades o gobierno sueco.

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Kenna Sim

Kenna Sim es originaria de Canadá y está realizando un Máster en Estudios Étnicos y Migratorios en la Universidad de Linköping. Le interesa examinar cuestiones sociales desde una perspectiva interseccional. Puedes seguirla en Instagram: @kennalorraine.

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