Una pandemia, ¿y después qué? Los efectos de la pandemia de coronavirus sobre los trabajadores migrantes del sector de los cuidados en Alemania

ANNA SAFUTA & KRISTIN NOACK  |  20 DE JUNIO 2020  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS  |  ROUTED Nº10

Es esencial examinar el impacto de la crisis de coronavirus sobre los trabajadores migrantes en el sector de los cuidados, porque el cuidado de los mayores en Alemania depende en buena medida de estos profesionales. Los hogares alemanes emplean cerca de 500.000 cuidadores migrantes. Muchos trabajadores migrantes del sector de los cuidados en Alemania son polacos, pero hay cada vez más rumanos, búlgaros y ucranianos. La pandemia del coronavirus, y en particular las restricciones a la movilidad transnacional derivadas de esta, acentúan las circunstancias de explotación de este tipo de contratos.

 

Los cuidadores migrantes encuentran trabajo a través de contactos personales o de compañías especializadas (llamadas “agencias”) ubicadas en Alemania o Portugal. Hay distintas maneras de emplear a cuidadores internos: con un contrato alemán, con un contrato polaco (conforme a la directiva europea sobre trabajadores desplazados), como autónomos conforme al régimen alemán o al polaco, o directamente empleando al trabajador. La mayor asociación que representa a las agencias intermediarias en Alemania, VHBP, estima que el 90% de todos los cuidadores migrantes en hogares alemanes trabajan sin un contrato válido

 

La mayoría de los trabajadores migrantes que cuidan de ancianos en sus casas viven en el mismo hogar en el que trabajan (por lo que reciben el nombre de “internos”). Sus condiciones laborales con frecuencia no se ajustan a los requisitos legales en materia de ingresos mínimos y horas de trabajo (incluyendo horarios de trabajo claramente definidos y periodos de descanso regulares obligatorios). Sus tareas abarcan limpiar la casa y lavar la ropa, preparar las comidas, comprar alimentos, hacer compañía y supervisar a otras personas, y proporcionar cuidados físicos y tratamientos. Los periodos intensos de trabajo (entre varias semanas y hasta tres meses) van seguidos de días de descanso en el país de origen. Cuando están trabajando, los internos tienen poco tiempo libre y ninguna oportunidad para entrar en contacto con otras personas aparte de quienes reciben los cuidados y sus familias. Las redes sociales son por tanto un medio de comunicación fundamental y una fuente importante de información para los trabajadores migrantes internos.

 

Observamos conversaciones dentro de uno de los mayores (en cuanto al número) grupos de Facebook de trabajadores migrantes polacos en el sector de los cuidados, que se desempeñan en hogares privados de toda Alemania. En estos grupos, los anuncios de trabajo publicados por un individuo o una agencia de contratación que ofrecen salarios de 1.500 euros al mes o menos despiertan debates acalorados. Estos intercambios comienzan con un comentario enfadado o despectivo que expresa indignación ante los salarios ofrecidos, en los que destaca alguna versión de “¡Tenemos que tener algo de amor propio!”. La pandemia agravó el enfado de los que comentan: “Hoy en día, ¡¿[trabajar] por esa cantidad de dinero?! Y te dan gratis el virus, de regalo. ¡Que vayan las señoras de la agencia a trabajar ellas allí!”

 

En abril de 2020, primero las autoridades polacas y luego las alemanas restablecieron los controles de fronteras e introdujeron una cuarentena obligatoria de dos semanas después de cruzarlas. Esto añadió un nuevo tipo de comentarios recurrentes bajo los anuncios de trabajo: preguntas sobre la cuarentena y los controles de fronteras. ¿Bastará una nota escrita de la familia empleadora para cruzar la frontera? Algunos trabajadores también preguntaban sobre el transporte, porque la mayoría de compañías de autobuses y furgonetas detuvieron sus servicios habituales entre Alemania y Polonia. Otras limitaron el número de pasajeros y la frecuencia de las conexiones o aumentaron los precios de los billetes. La variedad de preguntas sobre cuarentena y transporte muestra que ir y volver entre el trabajo en Alemania y el hogar en Polonia es un elemento crucial del trabajo interno del sector de los cuidados.  Sin la posibilidad de viajar a casa después de varias semanas en el trabajo, este tipo de trabajo no sería atractivo en absoluto, dados los salarios relativamente bajos (si tuviesen que pagar el alquiler y vivir de esos sueldos en Alemania), el aislamiento social y las agotadoras condiciones laborales.

 

Los trabajos buenos son aquellos en los que las personas que reciben los cuidados siguen teniendo movilidad (por lo que no hay que levantarlas) y los cuidadores no tienen que despertarse por las noches (para cambiar un pañal o una bolsa de recolección de estoma, por ejemplo). Así es como se anuncian muchas vacantes: “Sin despertarse por las noches y sin levantar personas”. Durante la pandemia, los anuncios de trabajo también mencionaban que la agencia proporciona certificados que exceptúan al portador de hacer cuarentena. Algunos anuncios urgentes también añadían que el cuidador que se suponía que iba a ocupar ese empleo estaba atrapado en cuarentena en Polonia, lo que también podría significar que habían dejado el empleo.

 

La pandemia creó tensiones entre los cuidadores que querían seguir trabajando y quienes los acusaban de ponerse a sí mismos y a otros innecesariamente en riesgo, o de aceptar lo inaceptable. Un ejemplo de publicación en el grupo: “Leo comentarios cada vez más vulgares sobre mujeres que quieren trabajar. Esta es una cuestión personal. Ninguno de los que comentan [negativamente] van a dar de comer a nuestras familias o pagar nuestras facturas; tienes que trabajar. […] Yo me responsabilicé de cuidar de dos personas mayores y ahora, cuando más me necesitan, ¿debería abandonarlos? No lo haré”.

 

Después de restringir el tráfico transfronterizo, las autoridades alemanas introdujeron algunas excepciones que podrían aplicarse a los trabajadores internos. Según el representante para los cuidados del gobierno federal Andreas Westerfellhaus, las autoridades alemanas no estaban necesariamente impidiendo la entrada y salida de los cuidadores. Con pandemia o sin ella, no parece haber una voluntad política para apoyar a los trabajadores migrantes del sector de los cuidados en las dificultades que afrontan. Las autoridades federales y estatales introdujeron rápidamente medidas para aliviar el impacto económico de la crisis, incluyendo ayudas de emergencia para los negocios y sus empleados y (en algunos casos) subsidios diarios para los trabajadores que cruzan a diario la frontera. Sin embargo, es improbable que los internos accedan a estos fondos de ayuda, ya que al menos el 90% no tiene un contrato alemán.

 

También se han introducido políticas temporales para garantizar la prestación de cuidados. Las personas dependientes pueden obtener ayuda financiera. Una ley también ofrece ayuda a corto plazo a personas empleadas que cuidan a sus parientes sin cobrar por ello. Esta medida puede leerse como una forma de afrontar la escasez de mano de obra debida a la marcha de muchos cuidadores migrantes trabajando en los hogares y el cierre temporal de los centros de día de adultos. Dada la insuficiencia de estas medidas, las familias y las agencias han decidido tomar las riendas, organizando el transporte individualmente y pagando extra a los cuidadores que decidan prolongar su estancia. Por lo visto, la demanda de los servicios de las agencias intermediarias ha aumentado, ya que muchos cuidadores migrantes autoorganizados regresan a casa y las familias buscan sustitutos.

 

La pandemia es una lupa que nos hace ver más claramente los contratos insostenibles en el sector de los cuidados. De la misma manera que los problemas de los padres que tienen que hacerse cargo de los cuidados mientras trabajan desde casa no son una cuestión individual, sino social, las necesidades de cuidado de los ancianos no son un problema privado que las familias deban solucionar individualmente explotando a trabajadores extranjeros.

Este proyecto de investigación ha sido financiado por la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG, Fundación Alemana de Investigación) – Projektnummer 374666841 – SFB 1342.

Anna Safuta

Anna es investigadora postdoctoral en el Collaborative Research Centre ‘Global Dynamics of Social Policy’ de la Universidad de Bremen. Antes de comenzar su investigación postdoctoral en Bremen, defendió un doctorado binacional en sociología en la Universidad Goethe de Frankfurt am Main y la Universidad Católica de Lovaina. Su investigación se interesa por la política social, la migración, el feminismo, y las intersecciones del género, clase y raza. @annasafuta

Kristin Noack

Kristin es estudiante de doctorado en la Bremen International Graduate School of Social Sciences (BIGSSS) e investigadora asociada del Collaborative Research Centre on ‘Global Dynamics of Social Policy’ de la Universidad de Bremen. Anteriormente estudió Ciencias Políticas y Estudios Europeos en Leipzig, París y San Petersburgo. En su doctorado estudia el papel de los migrantes en la prestación de cuidados a ancianos en Alemania, con un ojo en cuestiones de género y en el Estado de bienestar. @KristinNoack

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