Educación de personas refugiadas en Grecia: discontinua, inconexa e inadecuada

ARTHUR PEIRCE  |  24 DE OCTUBRE 2020  |  ROUTED #12  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS POR JAVIER ORMENO
Arthur Peirce - Julie Ricard, Unsplash.j

Imagen de Julie Ricard en Unsplash.

A pesar de que la educación está reconocida como un derecho humano fundamental, millones de personas refugiadas alrededor del mundo no tienen acceso a ella. Los estados tienen la obligación legal de educar a todos los niños y niñas que residen dentro de sus fronteras. Esta obligación se extiende tanto a niñas y niños refugiados o migrantes tanto como a quienes son de nacionalidad griega. De acuerdo con cifras de ACNUR, el 48% del total de niños y niñas migrantes en edad escolar no asiste a la escuela. 

 

A pesar de que el número de niños y niñas refugiados en la escuela primaria es relativamente alto (77%), este porcentaje decrece hasta un 31% en escuela secundaria, y sólo un 3% de personas refugiadas asisten a la universidad. Esta situación ha empeorado con la COVID-19 dado que la niñez desplazada no suele contar con las tecnologías que les permitan acceder a las iniciativas de educación a distancia tras el cierre de las escuelas. Tal vez ningún lugar ilustra mejor que Grecia las barreras para acceder a educación a las que la niñez refugiada se enfrenta.

 

Según las leyes griegas, todos los niños y niñas que viven en el país, aún aquellos sin documentación completa, deben estar matriculados en el sistema educativo griego. En la teoría este es un caso paradigmático de cómo un estado debe cumplir sus compromisos educativos. Al ser signataria del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que instituyen la educación como derecho humano, Grecia tiene la obligación legal de respetar dichos compromisos.

 

Sin embargo, en la práctica, miles de niñas y niños refugiados en toda Grecia no están recibiendo educación formal. De acuerdo con el informe sobre Grecia de 2019 de la Base de Datos de Información sobre Asilo, de 37.000 niños y niñas refugiados en edad escolar, sólo un tercio se halla matriculado en las escuelas, en su mayoría en ciudades. Esto contrasta con la situación de los niños y niñas en lugares críticos en las islas, como Quíos, Lesbos y Samos, así como en centros residenciales en tierra firme.

 

Ciertamente, en las islas, la proporción de la niñez matriculada asciende a un cuarto. Esto es particularmente problemático porque, de acuerdo con la ley, las personas refugiadas deberían permanecer en los campamentos en las islas sólo por unos tres meses, pero con frecuencia permanecen ahí varadas mucho más tiempo mientras esperan sus audiencias de asilo.

 

Habiendo trabajado con ONG para personas refugiadas en Grecia durante ocho meses, he visto personalmente las dificultades que afrontan las personas refugiadas para lograr acceder a la educación. En 2018, cuando las escuelas reabrieron después del verano, niñas y niños en edad escolar secundaria debieron esperar muchos meses para obtener un cupo en una escuela cercana, lo que afectó severamente su capacidad para estudiar al nivel de sus compañeros griegos. He escuchado también relatos de niños y niñas refugiados en Grecia que experimentaron hostilidades por parte de la población local, que protestaba en ocasiones justo afuera de las puertas de los colegios. Esto sin mencionar que la niñez no recibe suficiente apoyo en otras áreas. Las niñas y niños pueden haber experimentado trauma durante su desplazamiento, o tener necesidades especiales. La mayoría no cuenta con las habilidades lingüísticas suficientes para tener éxito en las escuelas griegas. Como resultado de ello, muchas personas refugiadas quedan con una educación discontinua, inconexa y en última instancia inferior a las de sus contrapartes griegas. Estos problemas han llevado a algunos expertos a decir que la educación de personas refugiadas en Grecia está “segregada” de manera indirecta. Esto es altamente problemático pues no solo daña cualquier intento de integración educativa, sino que además puede generar resentimiento entre los dos grupos.

 

Esto no significa que el estado griego no haya venido trabajando para ayudar a las niñas y niños desplazados que viven en Grecia a integrarse en el sistema educativo. En 2016 el Ministerio de Educación inició una serie de clases obligatorias (DYEP) matutinas y vespertinas diseñadas para ayudar a la niñez refugiada a integrarse en Grecia y prepararla para entrar de lleno en el sistema de escuela formal. Sin embargo, a pesar del aumento en el número de clases DYEP en años recientes, estas han sido criticadas por aumentar indirectamente la segregación entre niños griegos y refugiados, en tanto no hay interacción entre los dos grupos en estas clases. Además, las clases de DYEP no están dirigidas a mayores de quince años, por lo que estos niños y niñas quedan excluidos.

 

Muchos niños y niñas refugiados vienen recibiendo educación de manera no formal. Hay decenas de ONG internacionales alrededor de toda Grecia ofreciendo educación informal a las personas refugiadas, pero esto también es una solución imperfecta. Para aquellas niñas y niños que no están matriculados o no asisten a clases en escuelas griegas, la educación en centros educativos no formales o espacios para jóvenes en los campamentos pueden ser una manera fantástica para hallar estructura, estabilidad y oportunidades de socialización similares a los que ofrece la educación formal. Sin embargo, estos centros frecuentemente cuentan con menos financiamiento del necesario (ya que dependen en un 100% de becas o donaciones), están cortos de personal y, en tanto que existen fuera del sistema educativo formal, no siguen el currículo oficial ni pueden ofrecer a los niños y niñas la oportunidad relacionarse con sus pares griegos. A partir de mis propias experiencias y observación, he notado que la relación entre ONG internacionales y el estado puede ser tensa, y esto ha causado el cierre de algunas de ellas. Además, la falta de certificación o reconocimiento oficial puede impactar negativamente en el futuro del estudiantado refugiado, especialmente en lo que concierne a educación superior y empleo.

 

Las limitaciones de acceso a la educación para personas refugiadas en Grecia se han exacerbado por la COVID-19. Así como en otros países, las escuelas griegas permanecieron cerradas por muchos meses y solo recientemente volvieron a abrir, con mayores restricciones, el 14 de septiembre. Al mismo tiempo, los centros de alojamiento (campos de refugiados) en Grecia han sido declarados completamente en cuarentena, dadas sus condiciones de hacinamiento e insalubridad.

 

Esto ha supuesto que las niñas y niños refugiados que residen en los campamentos no pueden asistir a la escuela, aunque estén matriculados, simplemente porque no pueden salir de su campamento. La COVID-19 también ha tenido un impacto importante en las ONG; las cuarentenas y cierres han significado que muchas menos personas que las requeridas han podido hacer trabajo voluntario, y las clases se han tenido que hacer en línea. Muchas personas refugiadas no han podido seguirlas porque tienen limitaciones de acceso a internet o dispositivos digitales.

 

En las presentes condiciones, las provisiones educativas para los refugiados en Grecia son inadecuadas y exigen mejoras, y la mala situación se ha visto agravada por la COVID-19. Sin embargo, dado que Grecia tiene por mucho la mayor deuda pública de Europa y alberga una gran proporción de las personas refugiadas en Europa, simplemente carece de los medios para proporcionar los servicios necesarios. No es probable que esto cambie. Otros gobiernos europeos deberían aceptar una mayor responsabilidad y considerar aumentar de inmediato el número de familias refugiadas y menores de edad no acompañados que acogen dentro de sus fronteras, o invertir sustancialmente en iniciativas educativas en Grecia. Actualmente, a pesar de los esfuerzos del Estado griego y de muchas ONG, la integración de personas refugiadas a la sociedad griega o europea en general se ve obstaculizada. Dado que una educación de calidad es fundamental para el éxito en el futuro, la educación inadecuada que tienen muchas personas refugiadas en Grecia puede tener un impacto negativo en ellos por muchos años.

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Arthur Peirce

Arthur Peirce es escritor y profesional de las comunicaciones y vive en Londres.

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