Programas universitarios que buscan mejorar el acceso de los migrantes forzados a la educación superior

CLAIRE FLETCHER  |  24 DE OCTUBRE 2020  |  ROUTED #12  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS POR JAVIER ORMENO

Imagen de bantersnaps en Unsplash.

Como trabajadora de apoyo a personas que buscan asilo, mis clientes del Grupo de Inmigración para Gays y Lesbianas del Reino Unido (UKLGIG por sus siglas en inglés) me suelen preguntar “¿Puedo ir a la universidad?”. La respuesta simple es “sí” pero, en el ambiente hostil actual, hay muchas barreras para que las personas que buscan asilo en el Reino Unido accedan a educación superior. Para migrantes forzados fuera de la edad universitaria promedio, las posibilidades de volver a ella son aún más reducidas. A la edad en que muchas de estas personas debieron estar buscando entrar a la universidad, ellas debieron abandonar sus aspiraciones educativas debido a conflictos o, en el caso de nuestros clientes, simplemente por ser parte de la comunidad LGBTQI+.

 

Este artículo se enfoca en dos programas que pretenden aumentar el acceso de migrantes forzados a educación superior: la Iniciativa Londinense para la Educación Abierta (OLIve por sus siglas en inglés) y el Proyecto Compass de la Universidad de Londres-Birkbeck. Ambos programas intentan traer abajo las barreras para acceder a educación de posgrado e incrementar su participación en la educación superior. Un objetivo clave común a ambos es atender la falta de información sobre educación superior disponible para personas desplazadas forzosamente, especialmente para aquellas que nunca la han tenido o quienes han tenido hiatos prolongados en su educación.

 

Muchas personas migrantes forzadas se apoyan en organizaciones de la sociedad civil para conseguir información. En el sistema británico de asilo, hay elevados niveles de pobreza, falta de seguridad habitacional y crisis de salud mental y física, que se han agravado por la pandemia COVID-19. Muchas instituciones caritativas y ONG están sobrepasadas, y se concentran en luchar contra crisis como la falta de hogar para personas que viven en la calle, quedándoles poca capacidad para asuntos menos urgentes.

 

Leah (nombre ficticio de la informante), quien solicita asilo en el Reino Unido desde 2015, recuerda sus primeras experiencias educativas: “Debido a mi condición de inmigrante y al hecho de que tenía que pagar mi matrícula, por estar considerada estudiante internacional, no sabía bien cómo hallar la tarifa que me correspondía o qué hacer al respecto. Terminé por no convalidar mis estudios con el GSCE (Certificado General de Educación Secundaria en el Reino Unido). Cuando me preparaba para ir al siguiente nivel educativo, mi petición de asilo fue rechazada. Por tanto, cuando llegó el momento de regresar a la escuela, las autoridades de la misma me dijeron que no era posible, que necesitaban nuevos documentos del Ministerio del Interior… Bueno, ni siquiera intenté regresar porque sentí que con mi situación migratoria podría no acceder a nada por ser un caso pendiente”.

 

Sin tener a quién preguntarle, Leah dejó de asistir a la universidad y abandonó sus planes de educación. Aquellas personas que buscan asilo no pueden postular a subsidios y deben confiar en otras fuentes de financiamiento. Quienes buscan asilo no pueden trabajar mientras se resuelve su solicitud. El monto de apoyo que reciben semanalmente es de £39,60, con lo que pagar una matrícula se hace imposible. Sin embargo, aunque el número de universidades que ofrecen becas a migrantes forzados va en aumento, hay una falta de información accesible y de conocimiento sobre cómo postular a ellas.

 

Aura Lounasmaa, directora de cursos de OLIve, cuenta que la idea de esta organización surgió al advertir la “brecha entre universidades que ofrecen becas y la capacidad de las personas refugiadas, solicitantes de asilo y personas desplazadas para postular a dichas becas”. Lounasmaa explica que las dificultades yacen en los requisitos necesarios para las becas y postulaciones, y el tipo de información, habilidades y conocimientos que tienen los estudiantes desplazados. Los estudiantes en potencia “no saben cómo funcionan las universidades ni dónde buscar la información”.

 

OLIve se ha diseñado específicamente para incrementar la participación de refugiados y solicitantes de asilo en la educación superior, en especial de aquellas personas que han estado fuera de los sistemas de educación formal por largos periodos de tiempo por haber tenido que huir de sus países de origen. OLIve brinda a los participantes la oportunidad de contar con clases de inglés y de habilidades académicas, conferencias académicas, clases de tecnologías de información, y además hay tutores que ayudan a los estudiantes a planificar una ruta específica para alcanzar sus metas educativas.

 

OLIve proporciona un lugar para que los participantes del curso hagan amistades y creen redes fuera del sistema de asilo. Leah, antigua estudiante de OLIve, dice sentir que como solicitante de asilo “nuestras mentes se concentran en la inmigración, es nuestro punto focal. Sí, sabemos que queremos una educación, pero todo gira en torno a la inmigración, inmigración, inmigración”. El curso de OLIve permite a quienes buscan asilo alejarse de esta situación, ofreciendo una experiencia positiva fuera de sus trámites de inmigración. 

 

El Proyecto Compass en Birkbeck también se centra en mejorar el acceso de migrantes forzados a la educación superior. No solo brinda información y apoyo adicional para estudiantes con trasfondo de migración forzada, sino que además ofrece Becas Santuario para obtener un grado universitario a veinte estudiantes que no pueden optar al financiamiento estudiantil debido a su situación migratoria. 

 

Como universidad vespertina, Birkbeck cuenta con una alta proporción de estudiantes adultos y tiene criterios de entrada flexibles. Aquellas personas con historial de migración forzada suelen tener problemas cuando el Reino Unido no reconoce sus certificaciones de estudios o no pueden demostrar sus calificaciones previas. Isabelle Habib, funcionaria responsable de acceso en el Proyecto Compass, nos dice: “En lugar de ver solamente las notas de alguien, tomamos en consideración las experiencias de la persona, voluntariado y otras cosas distintas con el fin de decidir si la persona es apta para el curso o no”.

 

El Proyecto Compass reconoce la necesidad de brindar un apoyo adicional a estudiantes con trasfondo de migración forzada y entiende que abrirse paso a través del proceso de asilo en el Reino Unido es algo complejo y estresante para estos estudiantes. Habib explica que “cuando vienen a Birkbeck ellos se tornan parte de la comunidad de Compass. Tenemos un programa de tutoría académica en el que vinculamos a cada estudiante con un académico que le ofrece orientación para apoyarlo en sus estudios y guiarlo en la Universidad, y además le indica cómo acceder a servicios de bienestar”. El objetivo del Proyecto Compass es darles a los estudiantes una plataforma para conseguir sus ambiciones educativas a pesar de los retos que la migración forzada impone.

 

Ambos programas hacen mucho para mejorar el acceso de migrantes a la educación superior pero aún son insuficientes en el Reino Unido. Las instituciones británicas de educación superior deben hacer más para asegurar que haya oportunidades accesibles para aquellas personas que han tenido que migrar por razones de fuerza mayor, especialmente para quienes se han visto obligadas a alejarse de la educación por muchos años.

Claire Fletcher

Claire Fletcher es candidata doctoral en University College London. Su investigación examina cóm viven la religión las personas solicitantes de asilo durante su viaje y durante el proceso de solicitud en el Reino Unido, y cuenta con financiación del Economic Social Research Council. Tiene un Máster en Migraciones Globales de UCL y un Máster en Política Global de Birkbeck University. Claire también trabaja en el Grupo de Inmigración para Gays y Lesbianas del Reino Unido, una ONG que promueve la igualdad y la dignidad de las personas LGBTI solicitantes de asilo en el Reino Unido, como Trabajadora de Apoyo al Asilo LGBTQI+. Síguela en Twitter en @Ms_Fletch.

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