Thae Yong-ho: De desertor de Corea del Norte a político en Corea del Sur

GRETA LAI  |  20 FEBRERO 2021  |  ROUTED Nº14  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS POR MAGDA R. DEHLI
(Fiona) A traffic warden in PyongyangS.j

Una guardia de tráfico vigila la Maratón de Pyongyang en Corea del Norte. Imagen de Thomas Evans en Unsplash.

A pesar del temor al impacto del COVID-19 en las elecciones a la Asamblea Nacional en abril de 2020, Corea del Sur sorprendió a todos con una participación electoral llamativamente alta, del 66%, un gran logro incluso en tiempos normales. Lo que fue aún más sorprendente, sin embargo, fue la victoria de dos desertores norcoreanos, Ji Seong-ho y Thae Yong-ho; y especialmente la de este último, el desertor norcoreano de más alto rango de la historia, y el de más alto rango que haya ganado nunca un escaño en las elecciones legislativas surcoreanas.

 

La trayectoria de Thae hasta convertirse en político en Corea del Sur va mucho más allá de la historia común del inmigrante que se presenta a unas elecciones en su país receptor. Es un caso radicalmente diferente al de, por ejemplo, un inmigrante chino que sea candidato en unas elecciones en EE.UU., quien puede mantener aún algunos vínculos con su país de origen. Thae es un símbolo de la resistencia frente a Corea del Norte y defiende la reunificación. Como desertor, no representa al migrante económico medio, sino a los solicitantes de asilo y refugiados que decidieron escapar de Corea del Norte por una lista interminable de razones, y en definitiva en busca de una vida mejor. Para los desertores norcoreanos que viven en Corea del Sur, transmite esperanza, les permite verse reflejados en él y, consciente o inconscientemente, les alienta a un mayor protagonismo en la política de Corea del Sur.

 

Thae Yong-ho procede de una familia de la élite norcoreana. A edad temprana, tuvo la oportunidad de marcharse a estudiar a China, donde aprendió inglés. Luego estudió en la Universidad de Lenguas Extranjeras de Pyongyang y se convirtió en diplomático. Thae fue embajador adjunto ante el Reino Unido durante diez años, antes de desertar junto a su mujer y sus dos hijos en 2016. Su deserción le dio tal notoriedad pública que se presentó a las elecciones con el seudónimo “Thae Gu-min”, el nombre que lleva usando desde su deserción para escapar la vigilancia norcoreana. Otro aspecto que diferencia a Thae de otros desertores como Ji es que ganó su escaño por elección popular en una circunscripción concreta, el acomodado distrito de Gangnam en Seúl (conocido por el éxito del K-pop Gangnam Style), mientras que Ji fue elegido en base al sistema de representación proporcional (donde basta una proporción menor de los votos para ganar).

 

Aunque el aumento de la participación política de los desertores norcoreanos en el Sur es sin duda un motivo de celebración, debemos tener en cuenta que la victoria de Thae no implica necesariamente un avance significativo en la aceptación de los desertores norcoreanos entre la población de Corea del Sur. Su candidatura es tanto una oportuna respuesta al aumento de la intimidación militar por parte de Corea del Norte como una decisión política deliberada y calculada para atraer más votos entre la base electoral de los desertores norcoreanos en Corea del Sur. Dado que el número de desertores norcoreanos residentes en Corea del Sur pasa de 33.000, no es de extrañar que el Partido del Futuro Unido (PFU) –el partido de Thae– estimase conveniente asignar un escaño en liza a un candidato desertor. Además, el distrito en el que se eligió a Thae, Gangnam, es la zona más cara de Seúl y de toda Corea del Sur. Allí residen clases altas, tradicionales y conservadoras, que habrían votado por cualquier candidato que presentase el PFU, motivados por su ideología anticomunista. Por tanto, podemos decir con seguridad que la victoria de Thae tiene poco que ver con la inclusión de las minorías migrantes o políticas del otro lado del paralelo 38. En todo caso, la retórica de Thae contra Corea del Norte le ha granjeado muchos apoyos entre los surcoreanos y también entre la diáspora norcoreana en Corea del Sur.

 

Es también importante tener en cuenta que, aunque una gran mayoría de los norcoreanos en Corea del Sur están en contra del régimen del Norte, la identidad nueva de estos desertores como inmigrantes en Corea del Sur no se limita exclusivamente a este posicionamiento. Es peligroso generalizar y concluir que todos los desertores norcoreanos en Corea del Sur son opositores. Principalmente, los desertores buscan una vida mejor, pero es más una cuestión de derechos humanos que política. Aunque muchos desertores deciden marcharse de Corea del Norte por miedo a la persecución, otros pueden llegar a Corea del Sur para garantizar sus necesidades básicas, como agua corriente y comida, o para encontrar mejores oportunidades económicas. Algunos desertan por la influencia de la cultura popular y los seriales surcoreanos, que funcionan como un factor de atracción que contribuye a la migración. Ninguno de estos motivos es de naturaleza únicamente política, y los desertores norcoreanos son un colectivo diverso con opiniones diferentes. Aun así, todos son considerados surcoreanos, no solo por su postura política, sino porque Corea del Sur asumen la responsabilidad internacional de protegerlos a ellos y a otras personas a las que se les prive de sus derechos humanos básicos. Aunque durante la Guerra Fría, el anticomunismo podía ser por sí mismo una cualidad suficiente para determinar la lealtad de una persona hacia una nación, los tiempos han cambiado. Corea del Sur es hoy una sociedad más plural que tolera opiniones políticas diversas. En una sociedad así, los desertores deberían tener libertad para expresar su opinión sobre cualquier asunto, desde la reunificación hasta el transporte público.

 

De diplomático norcoreano a político en Corea del Sur, Thae Yong-ho ha atravesado grandes adversidades y, a pesar de todo, prosigue su carrera política. Trató, por ejemplo, de modificar la política de asilo de Corea del Sur dirigida a los norcoreanos, defendiendo la aceptación de todos los solicitantes de asilo norcoreanos sin importar sus antecedentes penales; y también manifestó su esperanza de que su elección sirviera de advertencia para que las élites de Pyongyang se diesen cuenta de que pueden lograr cambios sustanciales si se distancian del régimen autoritario.

 

La victoria de Thae en las elecciones no marca un punto de inflexión para el conjunto del panorama político en la península de Corea. Pero es sin duda un primer paso para abordar los desafíos de la falta de participación y representación políticas de los desertores norcoreanos en Corea del Sur. Más allá de las interpretaciones de la victoria electoral de Thae, ahora debemos observar cómo consigue ampliar las voces diversas de los desertores e influir en el debate sobre la estrategia surcoreana de reunificación. Como escribió en su autobiografía 3층 서기실의 암호 (Criptografía del secretario de la tercera planta): 

“Corea del Sur es mi nueva patria y me ha dado los regalos de una nueva vida y una nueva identidad. Ahora solo hay un camino por delante: la reunificación”.

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Greta Lai

Greta Lai es investigadora política en una ONG de Hong Kong que ayuda a las mujeres migrantes y a sus hijos nacidos en Hong Kong, donde investiga y escribe sobre los derechos de maternidad de las empleadas domésticas migrantes. Greta realizó un máster en Migraciones Internacionales y Políticas Públicas en la London School of Economics. En el ámbito de las migraciones, Greta se interesa por la diplomacia migratoria china y la formación de la identidad norcoreana en el extranjero. Greta trabajó anteriormente en el Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED) como investigadora de conflictos; en la división para la reducción de la pobreza del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Beijing; y en la oficina del Noreste asiático de International Crisis Group.

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